El primer centenario se dio en un contexto de participación limitada, si bien tuvo un clima de recordación y festividad, la realidad social y política no era surgida de un proceso electoral legítimo. 100 años después nos damos por un fenómeno inverso, hoy la legitimidad del poder enmarcado en la Constitución nos dan con que todas nuestras autoridades han sido convalidadas.
Pero como sociedad y en el contexto de la actual realidad americana tenemos que avanzar en la profundización de la participación política de los jóvenes, haciéndolo con un horizonte más amplio que el que se festejaba hace 100 años con la sola visión europeísta.
Hoy, 100 años después, la realidad nos encuentra con una juventud del siglo XX-XXI que, con un compromiso renovado, está provista de los recursos necesarios para revertir la realidad del ayer. Si nos situamos en el ámbito local, nuestra ciudad históricamente petrolera desde los albores del centenario, está buscando nuevas herramientas para que no caiga en vano el trabajo y el esfuerzo de aquellos primeros pobladores que forjaron las bases de nuestra ciudad. Para ello es menester que nosotros, la nueva generación, sepamos aprovechar nuestros vastos recursos y posibilidades que, tanto por parte de la geografía natural, la cual nos posibilita la explotación del mar o del viento, como el aporte intelectual considerando que contamos con el principal Centro Universitario de la Patagonia, debemos unir esfuerzos para complementar ambos aspectos y erguir en monumento nuestro territorio revalorizando el empeño que nuestros pioneros aportaron para que nuestra tierra sea la cuna de nuevas posibilidades para todos sus pobladores. Señores, no tenemos que olvidar que esta querida tierra, nuestra ciudad, gracias a todos los que aportaron su sacrificio hoy es la principal ciudad de la Patagonia y una de las principales en nuestro País. Por consiguiente reitero la necesidad del compromiso juvenil para mantener y mejorar día a día la estructura de esta ciudad tan fructífera.
De esta manera, trasladando esta situación a un plano superior como el nacional, es innegable el potencial de nuestro país, que así como nuestro Comodoro Rivadavia, cuenta con los diversos recursos del resto de las provincias, que brindan numerosas posibilidades para que las nuevas generaciones sepan aprovechar el esfuerzo de 200 años de historia de las instituciones, con sus progresos y fracasos, para re ubicar en un nuevo rumbo que nos lleve a posicionarnos, nuevamente entre los principales países del globo, pero no como el 7mo país del mundo dependiente como era hace cien años, sino como un país grande en el marco de la unidad continental, como lo soñaron los padres fundadores de la Patria Grande.
En síntesis, podemos decir que somos un país con recursos, con posibilidades de educación privilegiadas con respecto a otros países, con bases sentadas para el progreso, únicamente debemos enfocar nuestros esfuerzos para pujar juntos por una Argentina mejor para todos. Esta es nuestra principal tarea como jóvenes, aquí es donde debemos marcar la diferencia con la generación que festejo el centenario allá por 1910 aportando como herramienta principal el sentimiento de pertenencia, del que no nos avergonzamos. Porque si alguna misión tenemos los jóvenes en este retorno a la identidad de la Patria Grande, es querer construir como decía ese gran americano que fue José Martí “El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país”. En definitiva, y para terminar, “El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país”, al servicio de todos, es decir, del bien común.
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1 comentario:
es una garcha esto porq no habla de la juventud!!!!!!!pongan la adolescencia y juventud en 1810 porqe tengo k hacer un trabajp y esta mierda q pusieron no me sirve la concha de su hermana!
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